Mi primer fracaso sexual



Hay una primera vez para todo, y lo invaluable de esos momentos es que sea como sea, hermoso o desagradable, se guardará en nuestra memoria por siempre. Como bien saben, siempre fui inquieta y curiosa, y a mis 14, 15 años ya me preguntaba como ocurriría ese primer encuentro con un hombre.
La curiosidad mata al gato, este no fue el caso, pero si bien no me mató, me dejó más desconcertada que antes. Y paso a explicarles..

El era un tipo canchero, lindo, no, era hermoso, simpatico, charlatan, de esos forritos que te endulzan el oido y te dejan. En fin, lo había conocido por un amigo en común, que nos había pactado una cita a ciegas. Increíblemente para mi, desde el momento que lo vi me enamoró. Todo venia bien, nos vimos varias semanas...ok, fueron una semana y media pero de alguna manera habíamos progresado mucho en esos dias. Sin más vueltas, ya me había tocado almenos una teta , y los besos apasionados que me daba me hacían desear que todo avanzara.

Por esos dias iba a cumplir mis tan esperados 18 años y había planeado empezar con todo. Logicamente, una de mis ideas era perder la virginidad. Logicamente? Tenía un pedo atómico! Ilusamente creía que iba a lograr acercarme mucho más a él y que probablemente mi nula experiencia sumado a mis instintos primates iban a enloquecerlo. Yo, la mina más copada y perra (que si bien estaba por verse me tenía mucha fé) que jamás hubiera conocido en su vida lo iba a enamorar. Mi fracaso se debió evidentemente a que calculé mal.

Era 29 de Agosto, mi cumpleaños, estabamos en el auto y como una de las anteriores noches, habiamos logrado conocernos un poco más, es decir, me demostró maravillosamente una de sus cualidades orales, sabrán comprender. La sensación fue alucinante, logró sacarme de mi misma, me dejó temblando, para luego finalmente detenerse y decirme que teniamos que ir más lento. Por alguna indignante razón él no quería hacerlo. Yo me había encaprichado en la idea de que tenía que acontecer fielmente como lo había imaginado. Intentaba descubrir algo esa noche, que nadie hubiera podido explicarme con palabras, ni ilustraciones, ni con un video en youtube o una película pornografica.

Falto que me cayera una lagrima para convencerlo que teniamos que hacerlo. No podia ser de otra manera, me había gastado la poca plata que tenía en comprar el conjuntito de ropa interior perfecto para esa noche. Usé mi poder de convicción y me lancé a hacer lo que nunca creí que sería capaz de hacer, y le pedí a un hombre que me diera. Finalmente accedió.

Terminamos en el bar de un amigo de él que se encontraba cerrado, yo estaba feliz, por fin iba a dejar de ser virgen. Ya me enfermaba la idea de que dos de mis amigas lo habían hecho (en varias ocaciones) y yo no podía opinar cada vez que hablaban de sexo. La chanchada ocurrió rapidamente, nos dirigimos a unos sillones y con una previa que había quedado en el auto hacía una hora atrás se apropió de mi cuerpo y en cinco minutos, todo había acabado.

Me quedé helada, por dentro pensaba "¿esta mierda era?" y sin darme cuenta mis pensamientos se verbalizaron y aunque hubiese podido evitarlo no quise hacerlo y le dije -esto era?- a lo que el me contestó -y si, qué más esperabas?- lo cierto y triste del asunto era que el pibe tenía razón. Había convertido lo que pudo haber sido un momento memorable en un acto carente de sentido, con alguien que si bien me gustaba mucho no conocía realmente, ni siquiera un poco. Y como todo hombre que tiene lo que quiere, en pocas semanas desapareció.

Así fue como me sumergí en un millón de errores similares intentando comprender lo maravilloso del sexo, que si bien estaba bueno no cubria mis expectativas. Hasta que un día alguien por primera vez me hizo el amor y todas mis dudas fueron despejadas, pero esa es otra historia.